martes, 27 de noviembre de 2007

Verdad, Libertad y Responsabilidad

Escribí este texto hace más de año y medio, he decidido dejarlo tal como estaba.

En nuestros días se proclama a todas voces el uso absoluto e independiente de la libertad individual, por encima de todo y de todos.

Se persigue y se alienta, sobre todo en los jóvenes, el ser “completamente libres” sin límites, inhibiciones ni responsabilidades con el único fin de la satisfacción propia.

Actualmente, la libertad es mal entendida como la posibilidad del hombre de elegir lo que prefiera, lo que le sea más conveniente en búsqueda de su propia satisfacción, sin importar las consecuencias negativas que pudiera tener dicha decisión para otros o incluso para sí mismo.

Tal concepto de libertad, desliga a la persona de las consecuencias de sus actos, importando únicamente lo que quiere para sí en el momento de actuar, sin pensar en su responsabilidad.

No obstante, la libertad no puede desvincularse de la responsabilidad. Al actuar de forma libre y voluntaria, el hombre es completamente responsable de sus actos y de las consecuencias de éstos.

Para poder actuar libremente, el hombre no debe ser sujeto de ningún tipo de condicionamiento que altere su voluntad. De este modo, la responsabilidad de una persona sobre una acción puede verse atenuada por ignorancia, desconocimiento, represión, violencia u otros que le impidan ejercer plenamente su libertad.

Así, la libertad no es una capacidad únicamente volitiva sino también racional, que depende del conocimiento de la verdad. Es a la luz de la verdad que el hombre puede actuar y ser libremente para encaminarse a su realización.

El responsable uso de la libertad posibilita al hombre optar por lo bueno y encaminarse hacia el bien, siendo el único y total responsable de sus actos.

Arequipa, 7/5/2006.

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