Luego de una larga ausencia, vuelvo a la blogósfera, espero que con una mayor regularidad y acogida...
Mi amigo Andrés solía comprar una botella de Coca Cola todos los días cuando iba a la universidad. Un buen día - no tan bueno para él - se dio con la sorpresa que el precio de la botella de Coca Cola subió de S/. 1.50 a S/. 1.80, Andrés ahora gastaba 20% más cada semana. Sin embargo, él no sólo gastaba en gaseosa, sino también pagaba un abono mensual por la playa de estacionamiento (su papá le ponía la gasolina). Al llegar el fin de mes, el sueldo de practicante de Andrés seguía siendo el mismo pero el pago de la playa también seguía siendo el mismo. ¿Qué tanto se vio afectada la economía de Andrés? Echemos un vistazo a los gastos de mi amigo.
| Antes | Después | Aumento |
Playa de estacionamiento | 50 | 50 | 0% |
Coca cola (20 botellas/mes) | 30 | 36 |
20% |
Total | 80 | 86 | 7.5% |
Lo que Andrés percibe a diario en su bolsillo es el aumento de 20% en el precio de la gaseosa, no su impacto en todo su gasto mensual. Así, al llegar el fin de mes, se da cuenta que sólo ha gastado S/. 6 más que el mes anterior y que el total de sus gastos ha aumentado en 7.5% y no en 20% como lo venía sintiendo.
Con este ejemplo algo burdo pero sumamente sencillo, trato de ilustrar la coyuntura de los meses anteriores, haciendo la aclaración que no soy economista o estadístico, ni pretendo serlo. Los expertos en economía afirman que la inflación es del orden del 5.5%, pero las verdaderas expertas en economía familiar - las amas de casa - no concuerdan para nada con ellos, sosteniendo que el incremento en los precios es mucho mayor.
La situación de las amas de casa es similar a la de mi amigo: así como Andrés sentía el incremento en el precio de la Coca Cola en el día a día, las amas de casa sienten el incremento en los precios de los alimentos cuando van al mercado - o supermercado, quién sabe - una o dos veces por semana. Si tenemos en cuenta que el gasto en alimentos es frecuente, el efecto que puede generar un incremento en su precio en la percepción de inflación puede ser considerable.
Por el contrario, otros bienes que también conforman la canasta básica familiar como vivienda y servicios, vestido y calzado, transporte y comunicaciones, no han sufrido el mismo de precios. Sin embargo, como el gasto en estos bienes no se hace sino cada uno, dos o más meses, la variación o estabilidad en sus precios no tiene el mismo impacto.
El rubro alimentos y bebidas tiene un peso de aproximadamente 50% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que es una -cada vez menos- representativa canasta básica de la familia peruana promedio, y que es utilizado como referencia para medir la inflación. Por tanto, la subida de los precios de los alimentos, si bien es fuerte, no tiene un impacto tan alto en la inflación como se percibe a primera vista, sino posiblemente sólo la mitad.
Entonces, ¿por qué tanto malestar en las familias por el aumento en los precios de los alimentos?. Una primera explicación es la que ya mencioné, estos precios se sienten en el día a día. Una segunda explicación va por otro lado: el IPC representa la canasta de la familia promedio, pero paradójicamente casi ninguna familia es la familia promedio.
continuará...