martes, 9 de septiembre de 2008

Metiendo el polvo bajo el tapete

No sólo don Simón nos tiene desesperados por las calles cerradas y pistas destruidas, su colega Luchito Castañeda está haciendo lo mismo en Lima.
Mi enojo y frustración no son causados por las obras en sí mismas, que en realidad son algo bueno, sino por sus efectos en el tránsito y estado de ánimo de los que transitamos por las calles.
¿Por qué se le ocurre a nuestros alcaldes hacer decenas de obras simultáneas justo antes de un evento importante (llámese cumbre de APEC)? La situación me recuerda a cuando tenemos la casa completamente sucia y desordenada y se anuncia una visita en muy poco tiempo. No hay tiempo para ordenar y limpiar adecuadamente la casa, así que tratamos de ocultar todas las cosas sueltas en un cuarto donde no vaya a ir el invitado, cerramos las puertas de los dormitorios y metemos el polvo debajo de la alfombra.
Probablemente el invitado se lleve una buena impresión, pero una vez que se vaya, el desorden en la casa va a seguir tal cual.
De repente estoy siendo duro con los alcaldes, pero queda para la reflexión ¿por qué esperar a grandes eventos para hacer obras apuradas? ¿por qué no hacerlas de manera ordenada de modo tal que no se destruya la paciencia de los ciudadanos?

No hay comentarios: