martes, 22 de abril de 2008

¿Qué pasa con los precios? (parte 2)

Llega la segunda entrega del post sobre la inflación, espero que haya servido para aclarar algunas dudas.

En el post anterior señalaba que la canasta utilizada para la medición de la inflación corresponde a un promedio pero que casi ninguna familia tiene esa canasta promedio. Por lo tanto, el impacto de la subida de precios ha sido diferente en cada familia dependiendo de la composición de su canasta y no precisamente el que muestran los indicadores del BCR y del INEI.

Entonces ¿qué ocurre? Sucede que las familias más pobres destinan una proporción muy alta de su ingreso a alimentación llegando incluso a un 75 u 80% (ver el artículo de Luis Davelouis en El Comercio, 23-feb-2008) que no es precisamente el 47% utilizado por el INEI como promedio para todos. Tanto Julio Velarde, presidente del BCRP, como Luis Carranza, ministro de Economía y Finanzas, a pesar de discrepar en muchas cosas, coinciden con la gran mayoría que el principal causante del aumento de los precios son los alimentos y bebidas. ¿Cómo afecta esto al bolsillo de las familias? Veamos:

  • Premisa 1: Los más pobres gastan un mayor porcentaje de sus ingresos en alimentos que los más ricos
  • Premisa 2: El componente de la canasta con mayor inflación ha sido "alimentos y bebidas"
  • Ergo, los más pobres han sufrido una inflación mayor que los más ricos.

Al respecto un estudio dirigido por Eduardo Morón (ya me puse pesado mencionando a personas importantes) mostró que la inflación de 2007 para el nivel A en Lima fue de 2.85%, mientra que para los niveles D y E fue de 3.83 y 3.93% respectivamente. En cristiano, la canasta de los más pobres aumentó de precio más que la de los ricos.

Observando las cifras, podemo concluir que sí tienen sentido los constantes reclamos de la población frente al aumento de los precios, especialmente de parte de los más pobres que son los más afectados.

Recomiendo visitar el post La inflación de los pobres publicado por Eduardo Morón del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico

martes, 15 de abril de 2008

¿Qué pasa con los precios? (parte 1)

Luego de una larga ausencia, vuelvo a la blogósfera, espero que con una mayor regularidad y acogida...

Mi amigo Andrés solía comprar una botella de Coca Cola todos los días cuando iba a la universidad. Un buen día - no tan bueno para él - se dio con la sorpresa que el precio de la botella de Coca Cola subió de S/. 1.50 a S/. 1.80, Andrés ahora gastaba 20% más cada semana. Sin embargo, él no sólo gastaba en gaseosa, sino también pagaba un abono mensual por la playa de estacionamiento (su papá le ponía la gasolina). Al llegar el fin de mes, el sueldo de practicante de Andrés seguía siendo el mismo pero el pago de la playa también seguía siendo el mismo. ¿Qué tanto se vio afectada la economía de Andrés? Echemos un vistazo a los gastos de mi amigo.


Antes

Después

Aumento

Playa de estacionamiento

50

50

0%

Coca cola (20 botellas/mes)

30

36

20%

Total

80

86

7.5%



Lo que Andrés percibe a diario en su bolsillo es el aumento de 20% en el precio de la gaseosa, no su impacto en todo su gasto mensual. Así, al llegar el fin de mes, se da cuenta que sólo ha gastado S/. 6 más que el mes anterior y que el total de sus gastos ha aumentado en 7.5% y no en 20% como lo venía sintiendo.

Con este ejemplo algo burdo pero sumamente sencillo, trato de ilustrar la coyuntura de los meses anteriores, haciendo la aclaración que no soy economista o estadístico, ni pretendo serlo. Los expertos en economía afirman que la inflación es del orden del 5.5%, pero las verdaderas expertas en economía familiar - las amas de casa - no concuerdan para nada con ellos, sosteniendo que el incremento en los precios es mucho mayor.

La situación de las amas de casa es similar a la de mi amigo: así como Andrés sentía el incremento en el precio de la Coca Cola en el día a día, las amas de casa sienten el incremento en los precios de los alimentos cuando van al mercado - o supermercado, quién sabe - una o dos veces por semana. Si tenemos en cuenta que el gasto en alimentos es frecuente, el efecto que puede generar un incremento en su precio en la percepción de inflación puede ser considerable.

Por el contrario, otros bienes que también conforman la canasta básica familiar como vivienda y servicios, vestido y calzado, transporte y comunicaciones, no han sufrido el mismo de precios. Sin embargo, como el gasto en estos bienes no se hace sino cada uno, dos o más meses, la variación o estabilidad en sus precios no tiene el mismo impacto.

El rubro alimentos y bebidas tiene un peso de aproximadamente 50% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que es una -cada vez menos- representativa canasta básica de la familia peruana promedio, y que es utilizado como referencia para medir la inflación. Por tanto, la subida de los precios de los alimentos, si bien es fuerte, no tiene un impacto tan alto en la inflación como se percibe a primera vista, sino posiblemente sólo la mitad.


Entonces, ¿por qué tanto malestar en las familias por el aumento en los precios de los alimentos?. Una primera explicación es la que ya mencioné, estos precios se sienten en el día a día. Una segunda explicación va por otro lado: el IPC representa la canasta de la familia promedio, pero paradójicamente casi ninguna familia es la familia promedio.

continuará...